Una célula que se prepara para dividirse primero marca su cintura. Bajo su membrana, en un gel fino de filamentos proteicos, comienza el movimiento. Los filamentos fluyen como un río lento y en el centro de la célula se forma un cinturón. Este cinturón se aprieta cada vez más hasta que la célula se estrangula en dos.
Los científicos construyeron un modelo computacional de este proceso. Vieron que el anillo de filamentos surge solo, si los filamentos están inicialmente alineados en una misma dirección. Incluso sin una orden externa. Pero si los filamentos están dispuestos al azar, el anillo no se forma. Así que la célula recuerda cómo estaban dispuestos sus filamentos antes de la división.
Este resultado ayuda a entender por qué la división celular a veces falla. Si los filamentos no están bien dispuestos, el anillo no se forma y la célula no puede dividirse. Y los errores en la división están en la base de muchas enfermedades, incluido el cáncer.
El grosor del cinturón que divide la célula es menor que la milésima parte de un milímetro. Pero es capaz de contraer la célula con la fuerza suficiente para partirla en dos.