La materia oscura y la materia ordinaria pueden cantar a dúo: su diferencia de velocidad tras el Big Bang activa una resonancia gravitacional que amplifica las ondas sonoras en el cosmos. Esto explica los enigmas de las galaxias espirales y el calentamiento del gas en los cúmulos, y además permite «escuchar» la materia invisible.
🎯 La resonancia de la materia oscura puede influir en la formación de planetas, calentando los discos protoplanetarios alrededor de estrellas jóvenes.
🎬 La imagen de un «universo que canta» resuena con la ciencia ficción, por ejemplo, con la novela de Arthur C. Clarke «Cánticos de la lejana Tierra».