Cuando una persona respira, el aire no fluye de manera uniforme, sino en ondas. Antes, médicos y científicos solo observaban cifras generales: cuánto aire entraba en cada inhalación, cuál era el flujo máximo. Pero dentro de una sola inhalación hay matices: pequeños cambios que revelan el trabajo de nervios y músculos. El nuevo enfoque descompone la inhalación en partes, como un músico descompone un acorde en notas individuales.
Los autores idearon tres formas de onda: media sinusoide, campana y curva con ascenso suave. La computadora ajusta estas ondas para que su suma reproduzca con precisión el flujo de aire real. En 8 276 inhalaciones, el error fue mínimo: menos de una milésima. Incluso si se añade ruido a las mediciones, el método sigue siendo fiable.
Descomponer la respiración en ondas simples es como leer una partitura en lugar de escuchar la obra completa. Los médicos podrán monitorear con mayor precisión cómo el cerebro controla la respiración y detectar fallos antes.
Una persona realiza unas 20 000 inhalaciones al día, y cada una puede descomponerse en varias ondas simples.