La nube de Oort es un enjambre de billones de bloques helados en el borde mismo del Sistema Solar. Permanecen casi inmóviles hasta que algo los perturba. Vera Rubin demostró en los años 70 que las galaxias giran demasiado rápido, como si estuvieran envueltas en un armazón invisible. Esta masa oculta se denominó materia oscura. Si está compuesta de antiguos agujeros negros que deambulan por nuestra Vía Láctea, al atravesar la nube, como una bola de bolos, derriban los cometas como pinos.
Sin embargo, los astrónomos no ven tal cantidad de cometas llegando de la nube de Oort. Por tanto, los agujeros negros masivos son solo una parte minúscula de la materia oscura, no más del 0,2 %. En cambio, los agujeros negros ligeros con masa de asteroide casi no dejan rastro: atraviesan la nube sin ser notados. Así que el mundo invisible podría estar repleto de estas pequeñeces, y nosotros ni sospechamos.
🎯 El borde exterior de la nube de Oort está aproximadamente a un año luz del Sol, una cuarta parte de la distancia a la estrella más cercana, Próxima Centauri.