Un implante poroso cargado con fármaco funciona como una esponja que va cediendo lentamente la sustancia al líquido que lo rodea. Pero si el líquido fluye rápido, arrastra el fármaco de manera distinta que en un entorno tranquilo. Los autores calcularon por ordenador cómo las distintas velocidades de flujo y las propiedades de la estructura porosa afectan a la liberación del fármaco.
Resulta que, a altas velocidades de flujo (números de Reynolds grandes), la velocidad de liberación del fármaco puede no disminuir, sino aumentar hacia el final de la vida útil del implante. Esto es inusual: normalmente el fármaco se libera rápido al principio y luego cada vez más lento. Este efecto permite alargar la administración del fármaco y adaptarla a las necesidades del organismo.
El número de Reynolds es la relación entre las fuerzas de inercia y las fuerzas viscosas en un flujo. Para el agua en una tubería, determina si el flujo es laminar o turbulento.