En el Universo temprano pudieron formarse diminutos agujeros negros. Si añadimos a la teoría partículas pesadas supercompañeras, la expansión se ralentiza ligeramente en cierto momento, y se crean más agujeros negros con masa de asteroide. Esta «oscura dispersión» podría explicar toda la enigmática materia oscura. Quizás, ¿está hecha de invisibles «peñascos» cósmicos?
Después del Big Bang, el universo se asemejaba a un globo fuertemente inflado: la presión impedía que la materia se comprimiera en grumos. Pero las hipotéticas partículas superpesadas — una especie de «pesos pesados» del micromundo — volvían el globo menos elástico por un instante. La materia se aglutinaba fácilmente y nacían agujeros negros con masas de entre mil millones y mil millones de millones de toneladas. Del tamaño de un núcleo atómico, no emiten luz, pero su gravedad colectiva gobierna el movimiento de estrellas y galaxias. Los cálculos muestran: si estos agujeros constituyen toda la materia oscura, todo encaja con las observaciones. Y el modelo estándar produce demasiado pocos agujeros y ya fue descartado. Un giro inesperado: estas mismas migajas podrían haber sido las semillas de los agujeros negros supermasivos en los centros galácticos.
🎯 Un agujero negro de masa de asteroide es microscópico: si atravesara la Tierra, dejaría solo un túnel fino y provocaría leves temblores. La probabilidad de tal evento es extremadamente baja.