Un patinador gira sobre el hielo acercándose poco a poco al centro. Su trayectoria no es una espiral perfecta: a veces entra en el ritmo de la música y da una vuelta extra, cambiando ligeramente la velocidad. Algo parecido hace un agujero negro pequeño cuando cae hacia uno supermasivo. Este proceso se llama relación de masas extrema y genera ondas gravitacionales, ondas en el espacio-tiempo que captan detectores como LISA.
Pero en esta danza cósmica hay un truco. La órbita no siempre es suave: a veces la frecuencia de rotación del objeto pequeño coincide con la frecuencia de oscilación de todo el sistema. Se produce una resonancia, un instante breve en el que el movimiento cambia bruscamente, como si un columpio empezara a balancearse al compás de tus empujones. Los autores del estudio analizaron qué ocurre si se pasa por alto una resonancia al interpretar la señal. Resulta que incluso resonancias débiles, como 3:1 (tres vueltas por cada oscilación), pueden confundir: el detector "cree" que el objeto es más masivo o está más cerca de lo que realmente está.
Los científicos utilizaron una herramienta matemática, la matriz de Fisher, para estimar cuánto desplazan las resonancias nuestra comprensión del sistema. Descubrieron que, si no se tienen en cuenta estos momentos, se puede perder hasta un tercio de la fuerza de la señal. Y eso significa que corremos el riesgo de no escuchar el susurro de agujeros negros lejanos o de confundir un objeto con otro.
Si los jueces no notan que el patinador se desvió del ritmo solo por un instante, pueden evaluar mal su actuación. Lo mismo ocurre con las ondas gravitacionales: una resonancia pasada por alto es un error en la "partitura" del universo. Para escuchar la música del cosmos sin falsas notas, hay que aprender a reconocer cada nota, incluso la más breve.
Una resonancia puede durar solo unos segundos, pero en ese tiempo el agujero negro pequeño da miles de vueltas alrededor del gigante.
En la novela 'Contacto' de Carl Sagan, la señal del espacio se confundió al principio con ruido, de manera similar a como las resonancias pueden disfrazarse de ondas gravitacionales ordinarias.