Dos enormes agujeros negros giran y lanzan estrellas ligeras como una honda arroja piedras, haciendo que su órbita se comprima. Pero un nuevo análisis reveló que el lanzamiento de “piedras” también empuja a la propia pareja: su centro de masa se desliza en espiral, como un bote impulsado por las piedras que tira. Para los agujeros que se fusionan en los núcleos galácticos, esta autoaceleración podría alejarlos del centro. ¿A dónde los llevará ese “motor”?
Dos agujeros negros, girando uno alrededor del otro, se comportan como un bote que rema con estrellas. Cada estrella que pasa es expulsada, como una palada de remo, y transfiere impulso al par. Durante mucho tiempo se pensó que esto simplemente los acerca. Pero un nuevo análisis mostró: al expulsar estrellas de manera desigual, el sistema se impulsa a sí mismo hacia un lado, gira e inclina la órbita.
La razón es la forma misma de su trayectoria. La órbita es asimétrica, por lo que las paladas resultan de diferente fuerza. Los agujeros negros comienzan a «navegar» lejos del centro de la galaxia, alejándose miles de años luz. Esto explica por qué a veces se encuentran agujeros negros supermasivos no en el centro, y también altera sus ondas gravitacionales al acercarse.
El resultado más inesperado: en lugar de atenuarse, la órbita se vuelve cada vez más alargada, como un óvalo irregular. El mismo giro de la órbita se observa en Mercurio — explicado por Albert Einstein —, pero aquí en lugar del espacio curvado, funcionan los «remos» estelares.
🎯 Un par de agujeros negros se mueve expulsando estrellas, como un bote con remos.