Los agujeros negros pueden formarse durante las explosiones estelares, pero estos procesos no se conocen del todo. Los científicos simularon el colapso de varias estrellas y descubrieron que un agujero negro puede formarse incluso antes de que termine la explosión, en casi todos los casos estudiados. Imagina que un fuego artificial aún no ha terminado de arder y ya aparece un remolino negro en su interior. ¿Qué es lo que se expulsa entonces al espacio?
Las estrellas decenas de veces más pesadas que nuestro Sol no mueren como se pensaba. Las simulaciones por computadora revelaron que su núcleo a menudo no detona como supernova, sino que colapsa rápidamente en un agujero negro. Es como un suflé: el centro se hunde de repente y casi toda la masa cae en el vórtice, salpicando apenas unas gotas. Lo mismo ocurre con la estrella: la mayor parte de su materia se precipita hacia adentro, no hacia afuera.
En 23 simulaciones de muerte estelar, en 18 casos el agujero se formó antes de que la explosión pudiera expulsar las capas exteriores. Esto sucedió para estrellas de entre 19 y 60 veces la masa del Sol. Antes se creía que solo las más masivas colapsaban así, pero las simulaciones demostraron lo contrario.
Lo más sorprendente: la masa final del agujero negro tiene poca relación con el tamaño del núcleo de carbono. Una estrella ligera puede crear un agujero más pesado que una masiva. Las simulaciones mostraron que incluso después del colapso, parte de la materia escapa, generando un destello tenue. Su luz, al curvarse alrededor del agujero, se convierte para un observador en un anillo fantasmal.
🎯 La masa de un agujero negro puede alcanzar 26 masas solares: es como si nueve millones de planetas como la Tierra se comprimieran en un punto invisible, alrededor del cual la luz se enrolla formando un anillo.