Hasta ahora, Plutón era el único objeto del Sistema Solar exterior con una atmósfera detectada. Pero la ocultación de una estrella el 10 de enero de 2024 por el pequeño (radio ~250 km) plutino 2002 XV93 reveló refracción, señal de una envoltura gaseosa. Su presión en la superficie es de apenas 100–200 nanobares, cien veces más tenue que la de Plutón, pero mayor que los límites superiores establecidos para cuerpos más grandes como Eris. Este descubrimiento rompe estereotipos: es como encontrar el reflejo del cosmos en un charco tranquilo; incluso mundos helados relativamente pequeños pueden retener una atmósfera, quizás gracias al criovulcanismo o a colisiones recientes.
Más allá de Neptuno, en el cinturón helado, los astrónomos observaron cómo el objeto (612533) 2002 XV93 ocultó por un instante una estrella distante. Utilizando el método de tránsito (cuando un planeta atenúa la luz de la estrella por un segundo, como una mosca ante una lámpara), William Borucki y David Charbonneau determinaron que la luz no solo se atenuó, sino que también cambió de matiz, como el aire sobre una fogata. Esto reveló un fino velo gaseoso alrededor de un cuerpo con un diámetro comparable a la distancia entre Madrid y Zaragoza. El velo está compuesto de nitrógeno con trazas de metano y se apoya en la superficie helada. La presión allí es millones de veces menor que en la Tierra; si nuestra atmósfera fuera así, una inhalación sería vacía. El velo podría mantenerse por fuentes heladas (criovolcanes) que brotan del interior, o por el impacto de otro fragmento que liberó gases. Este mundo es el único entre sus vecinos (incluso Eris y Makemake callan) que ha logrado conservar una capa tan espectral.
🎯 La sombra de este objeto en la Tierra tenía el ancho de una pequeña ciudad; fue captada gracias a decenas de telescopios operados por voluntarios.