В инфляционных моделях для рождения первичных чёрных дыр нужен резкий всплеск возмущений на малых масштабах — например, через фазу сверхмедленного скатывания. Возникает вопрос: не испортят ли эти крошечные возмущения статистику крупномасштабных неоднородностей, зафиксированных в реликтовом излучении? С помощью формализма «отдельных вселенных» (каждый участок эволюционирует независимо) показано, что обратное влияние на наблюдаемые крупные масштабы исчезающе мало на однопетлевом уровне. Это похоже на азартную игру в кости, где результат в одном углу стола не зависит от игроков на другом. Итог: крупномасштабная картина остаётся чистой.
Justo después del Big Bang, el Universo se expandió increíblemente rápido — esta etapa se llama inflación. En algunas regiones microscópicas, la materia se condensó aleatoriamente hasta el punto de colapsar en agujeros negros primordiales. Son diminutos — del tamaño de un protón, pero masivos — como un iceberg.
A los científicos les preocupaba una pregunta: ¿estos violentos procesos a pequeña escala no estropearían la delicada imagen de las ondas a gran escala que observamos en la radiación de fondo cósmico? Alan Guth nos tranquilizó: los bajos y las flautas en la sinfonía cósmica tocan en frecuencias diferentes y no se interfieren. Nuevos cálculos demostraron que cualquier influencia inversa es mil veces más débil que el umbral de sensibilidad de los instrumentos. La melodía del universo es pura.
Así, los agujeros negros primordiales obtuvieron el derecho a ser considerados parte de la materia oscura — la sustancia invisible que mantiene unidas las galaxias. La ironía es que, según los cálculos de Stephen Hawking, los agujeros negros comunes se evaporan, mientras que estos longevos existirán para siempre.
🎯 Un agujero negro del tamaño de un protón posee la masa de un iceberg.