Las estrellas montaron una doble prueba: su velocidad y sus «zambullidas» arriba y abajo no pudieron explicarse sin la mano invisible de la materia oscura. A la gravedad no se la engaña: la nueva física no funciona, pero el halo oscuro encaja fácilmente. Así, la Vía Láctea se convirtió en un detector de mentiras cósmico para las teorías gravitatorias.
🎯 13 sigmas es como si acertaras cien veces seguidas al lanzar una moneda. Así de ínfima es la probabilidad de que el resultado sea fruto del azar.
🎬 Los autores de ciencia ficción suelen usar la materia oscura como combustible o mapa para saltos interestelares; la ciencia, en cambio, confirma que es real y que gobierna el movimiento de las galaxias.