Un grupo de científicos comprobó si la gravedad modificada podría sustituir a la materia oscura en nuestra galaxia. Compararon cómo se mueven las estrellas en el plano y hacia arriba y abajo, algo así como ver si el viento sopla igual en todos los pisos de un rascacielos. La gravedad modificada no pasó la prueba, mientras que la materia oscura explicó todos los datos con facilidad. Al parecer, la materia oscura es una realidad, no una fantasía.
La galaxia es una autopista cósmica donde las estrellas, como coches, corren en círculos. Su velocidad depende de una «carga» invisible dentro de la órbita: cuanta más masa, más rápido van los vehículos de fuera. Ya en los años 70, Vera Rubin descubrió que en los bordes la velocidad es demasiado alta, como si alguien hubiera manipulado la gravedad. Es lógico suponer que hay una masa extra invisible: la materia oscura. Pero algunos científicos intentaron arreglárselas sin ella, modificando las leyes de la gravedad.
Nuevos datos del satélite Gaia mostraron que las estrellas no solo giran, sino que también «saltan» arriba y abajo atravesando el disco. Se probaron dos versiones principales de la gravedad corregida (MOND y STVG). Ninguna pudo explicar a la vez la carrera circular y este traqueteo tridimensional. El modelo con materia oscura —una nube masiva e invisible alrededor de la galaxia— funcionó a la perfección. La diferencia resultó colosal: para MOND, como 100 caras seguidas en una moneda (13 sigmas); para STVG, 4 sigmas. La curvatura del espacio-tiempo de Einstein, reforzada por la materia oscura, superó la doble prueba. A la gravedad no se la engaña: las estrellas delataron al verdadero director de su movimiento.
🎯 13 sigmas es como si acertaras cien veces seguidas al lanzar una moneda. Así de ínfima es la probabilidad de que el resultado sea fruto del azar.
🎬 Los autores de ciencia ficción suelen usar la materia oscura como combustible o mapa para saltos interestelares; la ciencia, en cambio, confirma que es real y que gobierna el movimiento de las galaxias.