Las diminutas ondulaciones del Universo primitivo, similares a los círculos que se forman en el agua, se van apagando poco a poco y enfrían los neutrinos reliquia. Su temperatura actual resulta un poco más baja de lo esperado, y esa diferencia contiene información sobre los primeros instantes tras el Big Bang. El futuro detector PTOLEMY podrá captar esa señal y hablarnos del nacimiento de las estructuras cósmicas. ¿Qué otro secreto guardarán los neutrinos?
En los primeros instantes después del Big Bang, el Universo era una sopa hirviente de partículas elementales. Incluso los ligeros neutrinos chocaban entonces activamente con todo lo que había. Pero la rápida expansión enfrió esa sopa, y los neutrinos escaparon a la libertad, quedando casi indiferentes al mundo que los rodeaba. George Gamow y Ralph Alpher ya a mediados del siglo XX predijeron que debían haberse conservado como un fondo frío con una temperatura de unos dos grados sobre el cero absoluto.
Ahora los astrofísicos han notado un efecto sutil. En aquel plasma primordial flotaban grumos diminutos — una ondulación en la superficie de nuestra sopa. Con el tiempo, esa ondulación se alisó, y la energía de igualación, curiosamente, enfrió aún más el gas de neutrinos. Por eso hoy hay un poco menos de neutrinos reliquia a nuestro alrededor de lo que se pensaba antes.
El experimento PTOLEMY se prepara para atrapar por primera vez estas partículas ancestrales. Para registrar aunque sea unas pocas, se necesita un detector del tamaño de un edificio de varios pisos, ya que son tan reacias a interactuar. Pero si se logra, medir su energía revelará cuán irregular era el Universo en escalas inaccesibles a otras observaciones.
🎯 Cada segundo, alrededor de cien billones de neutrinos atraviesan tu cuerpo, y probablemente ni uno solo tocará un átomo.
🎬 En la serie 'Star Trek', los neutrinos se usan para comunicarse a través de la espesura de los planetas.