¿Cómo puede surgir todo un universo? Los físicos consideraron el nacimiento de un universo cerrado a partir de la «nada» como una transición cuántica por túnel, similar a la aparición espontánea de una burbuja en un refresco. Por primera vez tuvieron en cuenta con precisión no solo la probabilidad principal, sino también los pequeños temblores cuánticos (fluctuaciones), aclarando con qué frecuencia nacen tales universos. ¿Es posible que nuestro mundo sea solo uno de esos múltiples burbujas cuánticas que surgieron?
La nada cuántica se asemeja al agua en una olla justo antes de hervir. De vez en cuando, surge espontáneamente una burbuja, pero no de vapor, sino de un universo entero. Esta burbuja no colapsa, sino que se expande en el espacio-tiempo, desencadenando su propio Big Bang. La cuestión es con qué frecuencia ocurre esto.
Los físicos tomaron en serio esta metáfora y calcularon la probabilidad exacta. Para ello, emplearon un truco matemático: convirtieron el tiempo en una cuarta dimensión espacial. Así obtuvieron una fórmula parecida a la que describe el paso de una partícula a través de una pared. Antes solo se tenía en cuenta un número básico, lo que hacía que la probabilidad fuera infinitesimal. Ahora se han añadido las fluctuaciones cuánticas, esas vibraciones caóticas presentes en cada burbuja a nivel cuántico. Ellas transforman una estimación aproximada en un cálculo preciso.
El resultado es una fórmula sencilla donde la probabilidad de que aparezca el Universo de la nada se expresa a través de constantes físicas conocidas. Lo más sorprendente es que, en su estructura, apenas se diferencia de los cálculos para partículas elementales: como si todo el cosmos se comportara como un único y enorme objeto cuántico.
🎯 En la física cuántica, incluso una partícula puede atravesar una pared. Resulta que, desde el punto de vista matemático, un universo entero no es muy diferente: es el objeto «túnel» más grande que los científicos hayan estudiado.