La nada cuántica se asemeja al agua en una olla justo antes de hervir. De vez en cuando, surge espontáneamente una burbuja, pero no de vapor, sino de un universo entero. Esta burbuja no colapsa, sino que se expande en el espacio-tiempo, desencadenando su propio Big Bang. La cuestión es con qué frecuencia ocurre esto.
Los físicos tomaron en serio esta metáfora y calcularon la probabilidad exacta. Para ello, emplearon un truco matemático: convirtieron el tiempo en una cuarta dimensión espacial. Así obtuvieron una fórmula parecida a la que describe el paso de una partícula a través de una pared. Antes solo se tenía en cuenta un número básico, lo que hacía que la probabilidad fuera infinitesimal. Ahora se han añadido las fluctuaciones cuánticas, esas vibraciones caóticas presentes en cada burbuja a nivel cuántico. Ellas transforman una estimación aproximada en un cálculo preciso.
El resultado es una fórmula sencilla donde la probabilidad de que aparezca el Universo de la nada se expresa a través de constantes físicas conocidas. Lo más sorprendente es que, en su estructura, apenas se diferencia de los cálculos para partículas elementales: como si todo el cosmos se comportara como un único y enorme objeto cuántico.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2605.16150
We consider the quantum creation of a closed universe within the Euclidean path-integral formalism. An analytical expression for the tunneling probability is derived, including both the exponential suppression and the exact Gaussian prefactor due to quadratic fluctuations around the instanton. The calculation is performed in a fixed-interval minisuperspace formulation, where the Hamiltonian constraint is imposed at the level of the classical instanton, while the full lapse integration is not included beyond the leading semiclassical approximation. The result provides a transparent and self-consistent semiclassical estimate of the nucleation rate, refining previous analyses with the inclusion of Gaussian fluctuations.
En la física cuántica, incluso una partícula puede atravesar una pared. Resulta que, desde el punto de vista matemático, un universo entero no es muy diferente: es el objeto «túnel» más grande que los científicos hayan estudiado.