Al comparar las frecuencias de vibración de iones de hidrógeno y antihidrógeno, los científicos comprueban si la naturaleza es simétrica en su nivel más profundo. Es como comparar dos relojes perfectos, pero uno hecho de materia y el otro de antimateria. ¿Ticarán al mismo ritmo?
Después de que Paul Dirac predijera teóricamente la antimateria, los físicos buscan las más mínimas diferencias entre partículas y sus antipartículas. Un nuevo enfoque propone un dúo musical: un láser, actuando como un arco, hará sonar una cuerda molecular de hidrógeno común y una cuerda igual de antihidrógeno, y luego comparará la altura de las notas.
Los objetos son el ion de la molécula de hidrógeno H₂⁺ (dos protones, un electrón) y su anti-doble H̄₂⁻ (dos antiprotones, un positrón). Estos iones flotarán en una trampa magnética, y una espectroscopía ultrasensible (método de medición de la absorción de luz) captará sus oscilaciones. Según el Modelo Estándar (la mejor teoría de partículas elementales), las frecuencias deberían coincidir perfectamente.
La gran sorpresa: la antimolécula H̄₂⁻ nunca ha sido creada. Los experimentadores tendrán que ensamblarla literalmente átomo por átomo a partir de antiprotones y positrones capturados en la trampa. Sin embargo, la precisión alcanzable de las mediciones es tal que detectaría una disonancia equivalente a una nota falsa en una sinfonía de diez cuatrillones de sonidos.
🎯 Estas cuerdas moleculares vibran a una frecuencia de cientos de billones de oscilaciones por segundo, mucho más alta que cualquier nota audible para el oído humano, pero los detectores láser las distinguen fácilmente.
🎬 Si en «Ángeles y demonios» la antimateria servía como bomba, para los físicos es un diapasón ideal que verifica la armonía de las leyes de la naturaleza.