Durante la cuarta campaña de observación, el programa GstLAL funcionó como un sistema ultrarrápido de alerta de ondas gravitacionales. Avisaba a los astrónomos en promedio 15,8 segundos después del evento, manteniéndose operativo el 98% del tiempo. Durante la campaña, señaló 250 candidatos plausibles, a menudo siendo el primero o el único. Al comparar con el catálogo final, el 88% de las señales raras (con falsa alarma menos de una vez al año) fueron capturadas al vuelo, y la clasificación rápida coincidió con la definitiva en el 93% de los casos. Como una alarma contra incendios del cosmos, regala a los observadores segundos preciosos para alcanzar a ver el resplandor posterior.
El espacio-tiempo no es un vacío, sino una membrana elástica. Cuando chocan estrellas de neutrones (esferas superdensas del tamaño de una ciudad) o agujeros negros, la membrana se estremece: por ella corren ondas gravitacionales. Este efecto lo predijo Einstein, y para escuchar el temblor cósmico ayudaron los detectores construidos con la participación de Rainer Weiss. Cada uno de esos "estallidos" dura fracciones de segundo, y su luz se apaga en minutos.
Aquí entra en juego el programa GstLAL, un oyente virtuoso que distingue la señal real del ruido en solo 16 segundos. Funciona casi sin interrupciones (el 98% del tiempo) y en la última temporada de observación fue el primero en alertar sobre 222 catástrofes cósmicas de 250. Además, 75 de ellas no las vio nadie más que él: esas señales casi se esfumaban de la ciencia.
Es curioso que el desplazamiento del espacio causado por la onda sea mil veces menor que un protón, pero las "reglas" láser de LIGO lo captan. El éxito de GstLAL radica en su capacidad de actuar decenas de segundos más rápido que sus competidores, dándole a los telescopios la oportunidad de girar hacia el destello que se desvanece. Los resultados del programa coincidieron con el catálogo final en el 93% de los casos.
🎯 La alerta de GstLAL llega más rápido de lo que hierve una tetera: el tiempo promedio es de 16 segundos. Esto les da a los astrónomos la oportunidad de captar una luz que se apaga en minutos.