En 2017, los detectores captaron un temblor del espacio: ondas gravitacionales de la fusión de dos estrellas de neutrones. Los telescopios encontraron de inmediato un destello de luz: una explosión cósmica que los astrónomos llamaron kilonova. En ese caldero de fuego, según se descubrió, nacen los elementos más pesados de la tabla periódica: oro, platino, uranio. Pero para entender cómo ocurre exactamente, hay que mirar dentro de la materia misma.
Una estrella de neutrones es una esfera del tamaño de una ciudad, pero con una masa como la de un Sol y medio. La materia en su interior está tan comprimida que los núcleos atómicos están literalmente incrustados unos en otros. Cuando dos de estas estrellas se acercan en espiral, su materia comienza a fluir y deformarse, como plastilina bajo una presión enorme. En las últimas vueltas, las fuerzas de marea estiran cada estrella, y la forma responde a la atracción: esto se llama deformabilidad de marea. Depende de cuán rígida o blanda sea la materia dentro de la estrella, es decir, de la ecuación de estado: la ley principal que describe la materia superdensa.
Después de la fusión, queda un bulto que gira rápidamente: un remanente que puede durar desde milisegundos hasta varios segundos. En su interior rugen vórtices, fricción y flujos de neutrinos: partículas fantasma que se llevan energía. Es en esos instantes cuando se desencadena el proceso r: la captura rápida de neutrones por núcleos atómicos. Los neutrones se abalanzan sobre el núcleo más rápido de lo que este puede desintegrarse, y así, paso a paso, se construyen los elementos más pesados. La luz de la kilonova que vemos es el brillo de los escombros radiactivos expulsados por la explosión.
Hoy, los físicos ensamblan un mosaico de muchas piezas: datos de detectores de ondas gravitacionales, espectros de kilonovas, experimentos de laboratorio con núcleos y potentes cálculos computacionales. Todo converge hacia un objetivo: saber cómo está hecha la materia allí donde incluso los átomos dejan de ser ellos mismos. Y cada nueva fusión de estrellas de neutrones es una página más en el libro de recetas del universo.
Una cucharadita de materia de una estrella de neutrones pesa alrededor de mil millones de toneladas, aproximadamente como todos los automóviles de la Tierra reunidos en una gota.
En la novela «Fusión» de Greg Bear, las estrellas de neutrones chocan y una civilización intenta usar ese proceso para viajar a través del espacio y el tiempo.