Energía liberada por reacciones de fusión nuclear, una fuente potencial de energía limpia.La energía de fusión es la energía liberada cuando dos núcleos atómicos ligeros se combinan para formar un núcleo más pesado, el proceso que alimenta al Sol y a otras estrellas. A diferencia de la fisión nuclear, que divide átomos pesados, la fusión ofrece la promesa de una energía abundante y baja en carbono con un mínimo de residuos radiactivos de larga duración. El desafío es que en la Tierra, la fusión requiere temperaturas de cientos de millones de grados para superar la repulsión electrostática entre núcleos cargados positivamente, y contener un gas tan caliente e ionizado (plasma) es extraordinariamente difícil.
El concepto de la fusión como fuente de energía surgió en la década de 1920 con la sugerencia de Arthur Eddington de que las estrellas se alimentan de fusión nuclear, y el mecanismo fue elaborado por Hans Bethe en 1939. Las primeras reacciones de fusión controladas en la Tierra se lograron en la década de 1950 en dispositivos experimentales como el Z-pinch y el stellarator, aunque la producción sostenida de energía sigue siendo esquiva.
En esencia, la fusión se basa en el efecto túnel cuántico: incluso cuando los núcleos carecen de la energía clásica para superar su repulsión mutua, existe una pequeña probabilidad de que atraviesen la barrera y se fusionen. En un reactor, esto se logra calentando un combustible como deuterio y tritio a temperaturas extremas, creando un plasma donde los núcleos colisionan con suficiente frecuencia para que ocurra la fusión. La energía liberada proviene de la diferencia de masa entre los reactivos y los productos, descrita por E=mc². Para sostener la reacción, el plasma debe ser confinado, ya sea magnéticamente en dispositivos como los tokamaks, o inercialmente comprimiendo pequeñas pastillas de combustible con láseres.
La investigación en fusión impulsa el desarrollo de imanes superconductores avanzados, láseres de alta potencia y diagnósticos de plasma, con reactores experimentales como ITER que buscan demostrar una ganancia neta de energía.
El núcleo del Sol produce energía de fusión a un ritmo de aproximadamente 276.5 vatios por metro cúbico, casi la misma densidad de potencia que una pila de compost.









