Se hace pasar corriente a través de un resorte de moléculas orgánicas y, a la salida, casi todos los electrones giran en la misma dirección. Este truco se conoce como selectividad quiral de espín y durante mucho tiempo ha desconcertado a los físicos. En átomos ligeros, el espín (la rotación intrínseca de la partícula) está demasiado débilmente acoplado al movimiento de la carga como para lograr una clasificación casi perfecta.
Los autores del estudio construyeron un modelo en el que los electrones no vuelan solos, sino que se empujan constantemente. En una estructura helicoidal estrecha, su repulsión mutua genera un patrón magnético complejo: los espines no se alinean en línea recta, sino en ángulo, como agujas en una rama curvada. Los cálculos mostraron que incluso una interacción espín-órbita diminuta (el acoplamiento entre el espín y el movimiento) se amplifica mediante un efecto colectivo. Así, un susurro en una habitación silenciosa se vuelve audible para todos.
Para verificarlo, se aplicaron tres métodos computacionales. Uno siguió los estados cuánticos de toda la cadena. El segundo la dividió en clústeres. El tercero modeló las fluctuaciones térmicas. Todos confirmaron que la textura magnética se mantiene sin orden de largo alcance. Bastan las correlaciones locales: los espines vecinos se recuerdan entre sí, incluso si los lejanos ya se han "olvidado". Es como una multitud donde cada uno se orienta según su vecino más cercano y la onda avanza sin un líder general.
Este mecanismo abre el camino a filtros de espín basados en materiales de carbono baratos, sin metales raros ni temperaturas ultrabajas. Además, sugiere por qué la naturaleza eligió moléculas quirales para el ajuste fino de las reacciones químicas: quizás el espín del electrón actúa como un director invisible.
En un experimento con ADN de doble cadena depositado sobre un sustrato de oro, la polarización de espín de los electrones alcanzó el 60% a temperatura ambiente, y esto sin ningún material magnético.
En la novela "Spin" de Robert Charles Wilson, una tecnología hipotética de espintrónica permite manipular la conciencia a través de los estados cuánticos de los electrones.