Los científicos han construido los primeros relojes nucleares funcionales basados en torio-229. A diferencia de los relojes atómicos comunes, utilizan oscilaciones no de los electrones, sino del propio núcleo: como el latido del átomo, más resistente a las interferencias. Esto abre el camino a una medición ultraprecisa del tiempo y a la búsqueda de materia oscura. Imagínese: el propio tejido del espacio-tiempo puede influir en la marcha de estos relojes.
Los relojes más precisos de hoy miden el tiempo a partir de las oscilaciones de los electrones en los átomos. Pero su marcha puede alterarse, como un resorte de un reloj mecánico se desajusta con los golpes. Los físicos han encontrado un péndulo más fiable: el núcleo atómico. Tomaron el núcleo de torio-229, lo colocaron en un cristal y lo hicieron oscilar iluminándolo con un láser de una frecuencia muy precisa. Esta técnica se llama espectroscopia, que en esencia consiste en buscar el ritmo exacto para que el péndulo «oscile». Y el núcleo respondió: oscila 2000 billones de veces por segundo, un millón de veces más rápido que el cuarzo de un teléfono inteligente.
La precisión es asombrosa: en un día, el error es de una milmillonésima de milmillonésima de segundo. Un reloj así solo se retrasaría un segundo en 30 mil millones de años. Pero lo más importante es que este péndulo es extraordinariamente sensible a cualquier «soplo» externo, como las partículas de materia oscura que pasan. Los científicos buscaron sus huellas: empujones periódicos o un cambio gradual de la frecuencia. No encontraron nada, pero esto también es un resultado: ahora sabemos con qué intensidad puede la materia oscura interactuar con los núcleos atómicos ordinarios.
En el futuro, la precisión de estos relojes de estado sólido aumentará muchas veces. Comprobarán si las constantes fundamentales del modelo estándar son realmente invariables, y quizás detecten que el tiempo transcurre de manera diferente a distintas altitudes, tal como predice la teoría de Einstein. Por ahora, su principal tarea es captar la «sombra» de la materia oscura.
🎯 La transición en el núcleo de torio-229 es la única en el Universo que se puede «capturar» con láseres de la tecnología actual. Por eso fue elegido para los primeros relojes nucleares.