Las estrellas de neutrones son «copos de nieve» cósmicos de una densidad inimaginable: una cucharada de su materia pesaría más que el monte Everest. Era un misterio qué había en sus profundidades: materia neutrónica ordinaria (un núcleo atómico gigante) o materia exótica de quarks, donde las partículas no están confinadas en neutrones. Un nuevo análisis de ondas gravitacionales y datos de púlsares del telescopio NICER ha mostrado: la conversión abrupta en quarks solo comienza a presiones superiores a las del centro de las estrellas de neutrones más masivas. Todas las estrellas de neutrones conocidas son esferas nucleares sólidas al borde del estado fluido.
Este descubrimiento resuelve la contradicción: las estrellas de neutrones deben ser rígidas (capaces de soportar el doble de la masa solar), pero la teoría exige que, bajo una enorme compresión, la materia se ablande como un líquido. Si la transición ocurriera dentro de las estrellas, se volverían demasiado blandas para tal masa. La naturaleza se «protegió»: la densidad crítica es ligeramente inalcanzable, y las estrellas permanecen elásticas y masivas. Como el hielo que solo se derrite bajo la presión de un patín, las estrellas de neutrones nunca se «derriten»: ahí está el secreto de su estabilidad. Por cierto, el primer púlsar fue descubierto por la estudiante de doctorado Jocelyn Bell Burnell, brindando a la ciencia laboratorios únicos para estudiar la materia superdensa.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2606.06378
Whether cold dense QCD matter undergoes a strong first-order phase transition remains an open question. In nature, neutron stars provide the most direct probe of cold dense QCD matter. Theoretically, chiral effective field theory constrains the equation of state of dense matter near nuclear saturation density, while perturbative QCD calculations constrain it at densities well beyond stable neutron-star interiors. We perform Bayesian inference with non-parametric Gaussian-process equation of state for $$\beta$$-equilibrated neutron-star matter under the assumption with and without a strong first-order phase transition, using the tidal deformability from GW170817, the NICER mass--radius measurements of PSR~J0740$$+$$6620, PSR~J0030$$+$$0451, PSR~J0437$$-$$4715, PSR~J0614$$-$$3329, chiral effective field theory, and perturbative QCD. Within this Bayesian inference framework, the model comparison mildly to moderately favors a strong first-order phase transition, with its onset most likely lying \emph{above} the central density of the most massive neutron star. Such an onset reconciles the stiffness required to support massive neutron stars with the softening favored by perturbative QCD from asymptotically high density.
Si una persona pudiera estar de pie sobre la superficie de una estrella de neutrones, su peso sería de unos cien mil millones de toneladas, aproximadamente como el peso del monte Everest comprimido al tamaño de un terrón de azúcar.
En la novela «El huevo del dragón» de Robert L. Forward, una estrella de neutrones es la cuna de vida microscópica inteligente, y en la serie «The Expanse» la materia superdensa de estas estrellas se convierte en combustible para naves más rápidas que la luz.