
Una estrella hipotética compuesta de materia de quarks, que posiblemente exista en remanentes estelares densos.Una estrella de quarks es un tipo hipotético de estrella compacta compuesta principalmente de materia de quarks — un estado de la materia donde los quarks ya no están confinados dentro de protones y neutrones, sino que existen libremente. Esto podría ocurrir en los núcleos de las estrellas de neutrones si la presión se vuelve tan extrema que los nucleones se disuelven en sus quarks constituyentes. Las estrellas de quarks serían más densas y más pequeñas que las estrellas de neutrones de la misma masa, lo que podría explicar algunos remanentes estelares observados que parecen demasiado compactos para ser estrellas de neutrones ordinarias.
El concepto fue propuesto en la década de 1970 por físicos como Edward Witten y otros, quienes especularon que la materia extraña de quarks podría ser el verdadero estado fundamental de la materia. El término 'estrella de quarks' se volvió más prominente en las décadas de 1980 y 1990, cuando los astrofísicos buscaban explicaciones para ciertas observaciones de púlsares.
En una estrella de neutrones, la gravedad comprime la materia hasta densidades varias veces superiores a las de un núcleo atómico. Si la densidad supera un umbral crítico, los propios neutrones pueden 'fundirse' en una sopa de quarks arriba, abajo y extraños. Esta materia de quarks sería estabilizada por la presencia del quark extraño, formando un estado autoligado que podría existir incluso sin presión externa. La estrella resultante tendría una superficie nítida y una relación masa-radio diferente a la de una estrella de neutrones.
Las estrellas de quarks se estudian en astrofísica para interpretar observaciones de objetos compactos, como las mediciones de masa y radio de estrellas de neutrones a partir de datos de rayos X y ondas gravitacionales, lo que ayuda a restringir la ecuación de estado de la materia densa.
Si las estrellas de quarks existen, podrían estar cubiertas por una delgada corteza de materia nuclear ordinaria, y su superficie podría ser tan dura que actuaría como un espejo para los rayos X, haciéndolas aparecer como fuentes de rayos X 'extrañas'.






