Las observaciones de fσ8 y de lentes débiles indican que el crecimiento de estructuras a z<1 es más lento que en ΛCDM. Esto condujo a la creación de un modelo en el que la materia oscura interactúa con su propia radiación de desintegración, y la fuerza de fricción aumenta con el tiempo (a diferencia de las interacciones ordinarias que se desvanecen con la expansión). El modelo iDCDM introduce solo dos parámetros nuevos y no perturba la nucleosíntesis primordial ni el fondo cósmico de microondas, pero predice una supresión escalonada del crecimiento, comprobable por DESI, Euclid y Rubin. La comparación con los datos actuales lo favorece frente a la cosmología estándar.
El universo crece como una metrópolis: las galaxias-rascacielos se levantan sobre un armazón invisible de materia oscura; su peso atrae el material de construcción. Mientras, la energía oscura hace que la propia ciudad se expanda sin cesar. Antes se suponía que el armazón se compactaba a un ritmo constante, a pesar de la expansión del espacio. Pero mediciones recientes muestran que en las últimas eras el ritmo de construcción ha caído.
Los astrónomos sospechan que el problema está en el propio armazón: se está degradando poco a poco, emitiendo un «polvo» de partículas ligeras. Ese polvo, como un viento de frente, presiona los restos de materia oscura y dificulta la construcción. Lo más sorprendente es que la desaceleración no empezó de inmediato, sino hace apenas unos miles de millones de años, como si el material de construcción hubiera empezado a perder resistencia de repente. El modelo predice una señal clara: un punto de inflexión característico en la gráfica de crecimiento de las galaxias a ciertas escalas. Los proyectos Euclid y Rubin pronto podrán comprobar esta hipótesis.
🎯 La radiación oscura interactúa tan débilmente con la materia ordinaria que atraviesa la Tierra casi sin notarla.