La corteza electrónica del ion torio-229, con una transición M1 de 8,4 eV, y el doblete del estado fundamental del núcleo, de energía cercana, constituyen dos cúbits espacialmente anidados. Cuando las energías de estas transiciones son próximas, pueden excitarse oscilaciones débilmente amortiguadas con transferencia coherente de energía repetida entre la corteza y el núcleo. El proceso no requiere coincidencia resonante dentro de las anchuras de los niveles gracias a la alta energía de interacción de las corrientes electrónicas y nucleares. La corteza «respira», modificando periódicamente su tamaño, lo que se observa en una trampa de iones mediante la intensidad de la luz dispersada. Esto amplía el rango de energías para excitar el isómero 229mTh (3/2+, 8,4 eV) a través del puente electrónico. Al aplicar radiación láser coherente, el sistema se convierte en una batería cuántica nuclear: la carga (excitación del isómero) se realiza excitando coherentemente la corteza y transfiriendo después la energía al núcleo. El resultado abre la posibilidad de crear una batería cuántica nuclear basada en 229Th con el nivel tecnológico actual.
Dos péndulos en un mismo hilo intercambian movimiento: si empujas uno, el segundo comienza a oscilar, y un instante después el primero recibe un empujón de vuelta. En el átomo de torio-229, la energía fluye casi sin pérdidas entre la capa electrónica y el núcleo.
Este ritmo se observa en una trampa para átomos: el análisis de la luz (espectroscopía) y la medición del brillo (fotometría) muestran las oscilaciones de la capa. El láser la carga y la energía se sumerge en el núcleo: obtenemos una batería nuclear sin cables, con recarga lumínica. Todo se basa en las leyes del Modelo estándar, que describe la materia. Niels Bohr desentrañó la estructura en capas del átomo, y Ernest Rutherford descubrió el núcleo masivo.
Normalmente los núcleos requieren radiación gamma dura. Pero el torio-229 es único: su núcleo se excita con ultravioleta suave de apenas 8,4 electronvoltios, un nivel típico de electrones, no nuclear. Esa energía es un millón de veces menor que la nuclear habitual, y por eso ya podemos construir esta batería.
🎯 El núcleo del torio-229 se puede 'cargar' no con rayos gamma, sino con luz ultravioleta común: su energía de excitación es de solo 8,4 electronvoltios, como el salto de un electrón en un átomo, no como una reacción nuclear.