La computación cuántica sufre de «notas falsas» —errores que surgen ante la menor imprecisión. Ahora se eliminan con la meticulosidad de la afinación de un piano de concierto. La idea se remonta a los sueños de los pioneros —David Deutsch y Peter Shor— de operaciones perfectas.
El método funciona como un afinador ideal: detecta disonancias y corrige los parámetros al instante. Circuitos especiales amplifican la señal de error, como iluminando una cuerda desafinada. Es el equivalente cuántico de la espectroscopía: analizar el «espectro» de los fallos en vez de la luz. La precisión alcanzó el 99,9 %, y el error sistemático se desplomó al 0,007 % (como un reloj que se atrasa un segundo cada seis meses). Los errores generan entropía —medida del desorden—; el nuevo método casi la anula.
Un resultado sorprendente: el ajuste autónomo se mantuvo estable durante 9 horas sin intervención humana.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2607.01422
High-fidelity universal two-qubit gates are critical for building fault-tolerant quantum computers. In scalable superconducting processors, shortened coherence times introduce more incoherent errors in gate operations. With a constrained error budget, there is reduced tolerance for coherent errors stemming from parameter deviations. In this work, we develop a closed-loop workflow to enhance the CZ gate calibration precision. Utilizing the echoed leakage error amplification (ELEA) and the repurposed context-aware fidelity estimation (CAFE) circuits, we suppress the population leakage to non-computational states, and, for the first time, demonstrate a CZ gate fidelity exceeding $$99.9\%$$ on an 84-qubit processor, with coherent error suppressed to $$0.007\%$$. Meanwhile, we obtain a median fidelity of $$99.25\%$$ among 72 CZ gates, demonstrating that the workflow can be generalized to the calibration of parallel CZ gates. Finally, we realize automated calibration and observe enhanced stability of the CZ gate throughout 9-hour comparative monitoring experiments. Our results, realized on a completely domestic platform, establish an efficient and automated route to quantum computation with superconducting quantum systems.
Los cúbits superconductores funcionan a 0,01 Kelvin: más frío que en los rincones más oscuros del cosmos, y 300 veces más gélido que el espacio exterior.
Los escritores de ciencia ficción imaginaron los ordenadores cuánticos como el cerebro de las naves estelares y simuladores de realidad, por ejemplo, en «Hiperión» de Dan Simmons.