El algoritmo, sin pistas, descompuso la radiación de fondo nota por nota y encontró un ritmo que ninguna teoría había predicho. No es una onda simple: a grandes escalas se ralentiza, como la cuerda grave del cosmos. Tal vez sea el eco de una época en la que el propio espacio se expandía más rápido de lo concebible, rompiendo las leyes habituales. De este hallazgo a los universos pulsantes de la ciencia ficción solo hay un paso científico.
🎯 El algoritmo de regresión simbólica «inventó» por sí mismo la función cos(B/k) sin ninguna pista teórica; un enfoque similar redescubrió antes las leyes de Kepler a partir de datos observacionales.
🎬 La imagen de un universo que pulsa en un ritmo cósmico resuena con los mundos cíclicos de Ursula K. Le Guin, donde el tiempo fluye hacia atrás y la estructura de la realidad está dictada por patrones periódicos.