Los científicos estudian los ecos del nacimiento del universo, ocultos en el fondo cósmico de microondas. Imagina que estás sintonizando la radio y de repente captas una onda inusual: aquí un algoritmo inteligente encontró por sí mismo un ritmo especial en los datos (oscilaciones lentas). Es un indicio de procesos desconocidos en los primeros instantes. Quizás, después de todo, el universo está tarareando su canción de cuna.
Después del Big Bang quedó un débil resplandor, como una voz tranquila que llega desde el principio de los tiempos. Los científicos escucharon atentamente este zumbido durante mucho tiempo, tratando de discernir ritmos ocultos en él. Y entonces, con la ayuda de un programa informático que busca patrones en los datos por sí mismo, oyeron algo inesperado. El ritmo resultó estar como invertido, como si pusieran un disco de vinilo al revés.
Estas ondas «invertidas» podrían indicar un período muy corto e inusual en la vida del universo recién nacido, algo así como una inflación superrápida justo después del nacimiento. Si esto se confirma, obtendremos una pista importante sobre la naturaleza de los primeros instantes, que siguen siendo un misterio.
Ya Georges Lemaître sugirió que el universo se expande, y Ralph Alpher predijo que después del Big Bang quedaría ese resplandor. Hoy, gracias a las precisas mediciones del espectro de esa radiación, podemos asomarnos a esa época lejana.
🎯 El algoritmo informático que encontró esta peculiaridad había redescubierto antes las leyes del movimiento planetario a partir de simples tablas de datos.
🎬 Esta pulsación del cosmos recuerda a los mundos de los libros de Ursula K. Le Guin, donde el universo respira y cambia su ritmo.