El océano almacena la energía solar, balanceando las olas. Los flotadores en las olas convierten el movimiento en corriente eléctrica, pero su eficiencia depende de la forma, ubicación y configuración. Antes estos parámetros se elegían por separado, ignorando la influencia mutua en el mar real.
El nuevo modelo combina todos los cálculos y tiene en cuenta la incertidumbre. El programa explora la geometría, la disposición y la resistencia de los flotadores, probándolos en todo tipo de clima, y encuentra la configuración más potente y compacta. La entropía, medida del desorden, se convierte en una aliada en la búsqueda del óptimo. Esta herramienta matemática proviene de la aviación: antes se usaba para calcular la turbulencia en los motores.
El diseño conjunto tiene sus raíces en los trabajos de Bernoulli y Euler, y el movimiento de las olas fue descrito por Stokes.
Una sola ola oceánica grande, de la altura de un edificio de tres pisos, puede contener suficiente energía para abastecer a un pequeño pueblo durante todo un día.