La red eléctrica es como un gran restaurante donde miles de 'platos'—las averías — amenazan con servirse cada minuto. Revisar cada plato llevaría horas, y un vistazo rápido a veces deja pasar peligros, como el moho imperceptible en el queso. El método de von Neumann (quien ideó cómo atrapar a los tramposos revisando solo una parte de las cartas) ofrece un camino distinto. Primero, un filtro rápido descarta los casos claramente seguros. Luego, del resto se toman unas cuantas muestras al azar y se prueban meticulosamente con el modelo estándar de la red. Usando la estimación de incertidumbre, el sistema garantiza: con un 99% de probabilidad, la proporción de defectos omitidos no superará el límite, como en una cocina donde el porcentaje de fallos aceptable no pasa del 1%.
El análisis preciso final, como una prueba espectroscópica de laboratorio aplicada al plato, revela sobrecargas ocultas donde la inspección superficial falla. En la base se encuentran los procesos estocásticos de Markov y las distribuciones de Gauss.
La rotura de un solo cable a veces desencadena una reacción en cadena de sobrecargas, como una olla volcada que inunda toda la cocina.