A los tres minutos del Big Bang, el joven universo sonaba como una orquesta. Se trataba de la nucleosíntesis, el nacimiento de los primeros núcleos atómicos. George Gamow fue el primero en describir esta sinfonía cósmica en la década de 1940. El instrumento más delicado resultó ser el hidrógeno (una variedad ligera de hidrógeno). El más mínimo cambio en el ritmo de expansión podía silenciar su sonido.
Hoy los astrónomos escuchan esa música de dos maneras. El fondo cósmico de microondas (la tenue luz que quedó de su juventud ardiente) sugiere cuánta materia había en la orquesta. Y las observaciones de nubes antiguas muestran cuánto deuterio sobrevivió. Pero las dos grabaciones no coinciden. Adam Riess, quien descubrió la aceleración del universo, notó que la discrepancia se agrava con los modelos de energía oscura (una fuerza misteriosa que acelera el crecimiento). En ellos, queda aún menos deuterio.
Una idea salvadora: la aceleración no fue constante, sino un breve acelerón. Así surge la hipótesis de una energía oscura muy temprana: un ligero energía oscura que aceleró el ritmo por un instante y luego desapareció. El momento clave fue cuando la temperatura descendió a 340 millones de grados. Para entonces, el helio-4 ya había dejado de sonar, pero el deuterio aún se extinguía. Cálculos con el código PRIMAT confirmaron que un 9% de aceleración en ese instante conserva el deuterio y apenas afecta al helio. La discrepancia con la luz antigua cae de 3,1σ a 0,7σ: un acuerdo casi perfecto.
Tanta precisión sugiere un «axiverso»: una familia de campos ligeros que podrían haberse activado brevemente en distintas épocas. Quizás la orquesta de los primeros minutos ocultaba otro instrumento que tocó una sola nota. Hoy los científicos contrastan esta hipótesis con todos los datos cósmicos disponibles, desde la luz antigua hasta la distribución de las galaxias. La sinfonía continúa.
Mientras lees esta frase, todo el deuterio actual podría haberse formado en el universo si, en los primeros minutos, la expansión se hubiera acelerado un 9% durante una fracción de segundo.