Las dendritas de litio se forman en las baterías, lo que provoca cortocircuitos y posibles incendios.El crecimiento de dendritas se refiere a la formación de estructuras en forma de aguja o de árbol de litio metálico que se acumulan en el electrodo negativo de una batería durante la carga. Estas dendritas son un problema importante porque pueden perforar el separador entre los electrodos, provocando un cortocircuito, que puede causar sobrecalentamiento, incendio o incluso explosión. El problema es especialmente agudo en las baterías de litio metálico, que prometen una mayor densidad energética que las baterías de iones de litio convencionales, pero se ven frenadas por este riesgo de seguridad.
El fenómeno se conoce desde la década de 1970, cuando se exploraron por primera vez las baterías de litio metálico. Se convirtió en un foco crítico de investigación en la década de 2010, cuando se intensificaron los esfuerzos por revivir los ánodos de litio metálico.
Durante la carga, los iones de litio migran hacia el ánodo y se depositan como metal. Si la deposición es desigual, puede formar protuberancias afiladas que crecen en ciclos repetidos de carga y descarga. El crecimiento está impulsado por la concentración del campo eléctrico en las puntas de estas protuberancias, lo que atrae más iones y acelera su elongación. Con el tiempo, estas dendritas pueden crecer lo suficiente como para puentear el espacio entre los electrodos, creando un cortocircuito. Los investigadores estudian este proceso mediante microscopía y simulaciones por computadora para entender cómo factores como la densidad de corriente, la composición del electrolito y la presión mecánica influyen en la formación de dendritas.
Comprender el crecimiento de dendritas es esencial para desarrollar baterías de alta energía más seguras para vehículos eléctricos y dispositivos electrónicos portátiles. Las estrategias para suprimir las dendritas incluyen el uso de electrolitos sólidos, la adición de recubrimientos protectores y la optimización de los protocolos de carga.
Las dendritas pueden crecer a velocidades de micrómetros por minuto, y su forma está influenciada por la misma física que rige la formación de los copos de nieve.








