El cristal estratificado La₃Ni₂O₇ bajo presión se comporta como una orquesta en la que el director cambia el volumen de los distintos grupos de instrumentos. Al comprimirlo, aumentan los saltos de electrones entre capas; parecería que esto debería reforzar la superconductividad. Pero al mismo tiempo, parte de los electrones se vuelve demasiado móvil.
El principal misterio está en dos tipos de orbitales del níquel. Los electrones en dx²-y² se parecen cada vez más a viajeros libres, mientras que sus vecinos en dz² siguen siendo hogareños. Cuando los viajeros son muchos, empiezan a apantallar los momentos magnéticos de los hogareños: surge un efecto similar al apantallamiento de Kondo (fenómeno en el que una nube de electrones libres apaga el campo magnético de una impureza). La interacción magnética, que servía de pegamento para los pares de electrones, se debilita.
Así nace el domo en el diagrama de fases: la superconductividad primero se intensifica y luego se apaga por la misma presión que la originó. El dúo orbital regula su propio destino, como una orquesta en la que el grupo solista de repente acalla a los demás.
La palabra «Kondo» en física proviene del apellido del científico japonés Jun Kondo, quien en 1964 explicó el misterioso aumento de la resistencia en metales con impurezas magnéticas a bajas temperaturas.