El velocímetro de una galaxia se dispara. Las estrellas exteriores giran tan rápido que, según todas las leyes de la gravedad, deberían salir despedidas, como salpicaduras de una rueda. Los astrónomos notaron hace tiempo esta discrepancia y propusieron dos explicaciones: o bien hay masa invisible alrededor de las galaxias (materia oscura), o bien la propia ley de la gravedad a grandes distancias funciona de manera distinta a como nos enseñaron en la escuela.
Los autores del nuevo trabajo sometieron a la segunda opción a un examen riguroso. Tomaron datos de rotación de 126 galaxias y comprobaron si una única corrección a la ley de la gravedad puede explicar todas las observaciones a la vez. Resultó que no: la corrección mejora el ajuste a los datos, pero solo porque cada galaxia tiene su propia "libertad", como si ajustaras el velocímetro de cada coche por separado. En una validación cruzada honesta, esta corrección no predice nada mejor que el simple cálculo basado en la masa visible.
El resultado principal no es un descubrimiento, sino un umbral. Cualquier teoría futura que pretenda prescindir de la materia oscura debe superar este nivel de precisión. De lo contrario, no se la puede tomar en serio.
La materia oscura no se ve con ningún telescopio, pero sin ella no cuadran los cálculos del movimiento de las galaxias, de los cúmulos e incluso de la curvatura de la luz procedente de objetos lejanos.