Hay galaxias que parecen congeladas en el tiempo. Se formaron poco después del nacimiento del universo y desde entonces no se han fusionado con otras galaxias ni han creado estrellas nuevas. Estos "fósiles" son relojes perfectos: su edad se puede determinar con precisión a partir de la luz que emiten.
Antes no estaba claro si se podía confiar en estos relojes. Resulta que sí: el error sistemático fue de solo el 13%, uno de los mejores resultados entre métodos similares. Eso sí, hubo que tener en cuenta la composición química de las estrellas: si contienen mucho oxígeno y magnesio, envejecen de forma ligeramente distinta, y el reloj podría retrasarse o adelantarse.
Ahora que el método está validado, se puede aplicar a miles de galaxias nuevas que descubran los futuros telescopios. Esto ayudará a responder por qué diferentes formas de medir la velocidad de expansión del universo dan resultados distintos.
Las galaxias reliquia son tan compactas que, con una masa comparable a la de la Vía Láctea, su radio es de solo unos 2 kiloparsecs, aproximadamente 10 veces menor. Han sobrevivido más de 10 mil millones de años sin fusionarse con otras galaxias ni formar estrellas nuevas.