
La expansión a gran escala del universo que influye en la dirección del tiempo.La expansión cósmica se refiere al crecimiento observado del universo en las escalas más grandes, donde las galaxias y los cúmulos se separan entre sí con el tiempo. No se trata de una explosión en un espacio preexistente, sino del estiramiento del propio espacio, que arrastra consigo a las galaxias. La expansión es una piedra angular de la cosmología moderna, proporcionando el marco para comprender el origen, la evolución y el destino final del universo. También desempeña un papel sutil pero profundo en la dirección del tiempo: la expansión del universo proporciona un telón de fondo en constante cambio contra el cual aumenta la entropía, ayudando a definir una 'flecha del tiempo' que apunta desde el pasado caliente y denso hacia un futuro más frío y difuso.
La expansión fue inferida por primera vez por Georges Lemaître en 1927 y confirmada por las observaciones de Edwin Hubble en 1929, quien descubrió que las galaxias se alejan a velocidades proporcionales a su distancia. El término 'Big Bang' fue acuñado por Fred Hoyle en 1949 como una etiqueta despectiva, pero se quedó.
La expansión se describe mediante las ecuaciones de Friedmann, que relacionan la tasa de expansión con el contenido energético del universo. A medida que el espacio se estira, la longitud de onda de la luz que lo atraviesa también se estira, causando un corrimiento al rojo que los astrónomos utilizan para medir distancias y velocidades. La tasa de expansión no es constante; está influenciada por la atracción gravitacional de la materia (que la frena) y la energía oscura (que la acelera). El consenso actual es que la expansión del universo se está acelerando, un descubrimiento que mereció el Premio Nobel de Física en 2011.
La expansión cósmica se utiliza en astronomía para mapear la estructura a gran escala del universo, medir distancias a galaxias lejanas y sondear la naturaleza de la energía oscura mediante estudios de supernovas y del fondo cósmico de microondas.
La expansión del universo implica que la luz de las galaxias más distantes ha viajado durante miles de millones de años, por lo que las vemos tal como eran cuando el universo tenía solo un pequeño porcentaje de su edad actual.















