Un agujero negro de 35 000 masas solares navega a través del gas de la galaxia como una barcaza entre la niebla. La gravedad del agujero amontona la materia que tiene delante, y detrás se forma una estela densa: una corriente de gas en la popa. Parte de ese gas es atraído hacia el agujero, que así va creciendo.
Antes se pensaba que estos agujeros negros errantes estaban hambrientos: lejos del núcleo galáctico no hay alimento para ellos. Pero este agujero ha encontrado la manera: come de su propia estela. Las observaciones muestran tres capas de gas: una corriente tenue delante del agujero, una estela densa detrás y grumos densos cercanos que a veces lo ocultan como una cortina.
Este descubrimiento revela un nuevo canal de crecimiento para los agujeros negros errantes. Quizás así ganan masa los futuros agujeros negros supermasivos, que luego caen hacia los centros de las galaxias.
La masa de este agujero equivale a 35 000 soles. Si juntaras todos los planetas, estrellas y polvo del sistema solar, no llegarías ni a una milésima parte de la masa de este agujero.