Un sistema binario con un agujero negro de masa estelar que produce chorros.Un microcuásar es un sistema binario en el que un agujero negro de masa estelar (o, en algunos casos, una estrella de neutrones) extrae materia de una estrella compañera, formando un disco de acreción y lanzando potentes chorros de plasma a velocidades cercanas a la de la luz. El nombre proviene de su parecido con los cuásares —los agujeros negros supermasivos en los centros de las galaxias que también producen chorros— pero a una escala mucho menor. Los microcuásares son laboratorios naturales para estudiar la física de la acreción y la formación de chorros, procesos que también ocurren en los núcleos galácticos activos pero que allí son mucho más difíciles de observar en detalle.
El término 'microcuásar' fue acuñado a principios de la década de 1990, tras el descubrimiento del primer sistema de este tipo, SS 433, identificado a finales de la década de 1970. SS 433 sigue siendo uno de los microcuásares más estudiados, destacando por sus chorros en precesión.
La gravedad del agujero negro arranca gas de la estrella compañera, y este gas espirala hacia el interior, calentándose a medida que cae. La parte interna del disco de acreción se calienta tanto que emite rayos X. Parte de la materia que cae es redirigida a lo largo del eje de rotación del agujero negro, formando dos chorros estrechos que se disparan a velocidades relativistas. Estos chorros emiten ondas de radio y pueden interactuar con el medio interestelar circundante, creando frentes de choque visibles. La orientación del sistema y la precesión de los chorros pueden producir variaciones periódicas en la emisión observada.
Los microcuásares se utilizan para probar modelos de física de acreción y lanzamiento de chorros, que también se aplican a agujeros negros supermasivos en galaxias distantes. Sirven como análogos cercanos y de rápida evolución que ayudan a los astrónomos a interpretar las observaciones de cuásares y otros núcleos galácticos activos.
Los chorros de SS 433 se mueven a aproximadamente el 26% de la velocidad de la luz, y su precesión hace que tracen un patrón de sacacorchos en el cielo durante un período de unos 162 días.
























