Una gota de sangre del dedo cae sobre la membrana blanca del cartucho. Veinte minutos después, el teléfono muestra si hay enfermedad de Lyme o no. Nada de tubos de ensayo, ni centrífugas, ni esperar varios días.
Normalmente, para este tipo de análisis, primero se centrifuga la sangre para separar la parte líquida, el plasma. Solo en él se buscan anticuerpos (proteínas defensoras que el organismo produce contra las bacterias). El nuevo cartucho lo hace solo: en su interior hay varias capas de filtro, como en una cafetera. Las células sanguíneas quedan atrapadas y el plasma se filtra hacia una tira con un patrón especial de proteínas de la borrelia, la bacteria que causa la enfermedad de Lyme. Si en el plasma hay anticuerpos, se adhieren al patrón y la tira cambia de color.
El teléfono inteligente fotografía la tira y un programa de aprendizaje automático compara el color con un estándar. En pruebas con 62 muestras de sangre, la prueba identificó correctamente la enfermedad y su ausencia en el 97% de los casos. El tiempo desde el pinchazo hasta la respuesta es de 20 minutos.
La enfermedad de Lyme la transmiten las garrapatas. Si se inicia el tratamiento con antibióticos en las primeras semanas, la persona se recupera por completo. Cada día de retraso es un riesgo de que las bacterias se diseminen a las articulaciones, el corazón y los nervios. Una prueba que no requiere enviar la sangre al laboratorio reduce este proceso a una sola visita al médico.
Una gota de sangre, una membrana blanca, un teléfono en la mano. Veinte minutos después, la persona sabe si necesita tomar el medicamento con urgencia. Así, una simple filtración, como la de una cafetera, se convierte en un escudo contra la amenaza de las garrapatas.
Las borrelias son bacterias en espiral, parecidas a diminutos sacacorchos. Se introducen en los tejidos y pueden esconderse del sistema inmunitario durante años.