Un haz de protones dirigido a un tumor atraviesa los tejidos blandos como un cuchillo caliente en la mantequilla, pero su alcance depende de las propiedades más sutiles del agua, de la que estamos hechos en su mayor parte. El agua es el componente principal del cuerpo, y de lo rápido que los protones se frenan en ella depende dónde exactamente depositan su energía.
Durante mucho tiempo, las disputas impidieron determinar el valor clave: la energía media de excitación (I). En el agua líquida es difícil medirla directamente, porque se evapora. Pero en el hielo amorfo —la misma agua, solo que congelada en una estructura desordenada— el poder de frenado por unidad de densidad coincide con el del agua líquida para cualquier energía de los protones. Es como comparar dos recetas de la misma masa: la harina es la misma, solo que en un caso la masa es líquida y en el otro está solidificada, pero se hornea igual.
Los autores aplicaron dos métodos de cálculo: uno preciso a altas energías y otro a bajas, hasta el pico de pérdida de energía. Al combinarlos, obtuvieron valores fiables del poder de frenado y los introdujeron en un programa que simula el alcance de los protones en los tejidos. La comparación con mediciones precisas de la dosis en profundidad mostró que el valor que mejor se ajusta es I = 79,4 eV.
Ahora los médicos tendrán una base física más sólida para planificar la terapia con protones. El agua, que siempre fue un obstáculo en las mediciones, a través del hielo ha indicado cómo tratar con más precisión.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2608.15368v1
Protontherapy precision depends on accurately knowing the stopping power of liquid water, as it is the most abundant component of soft body tissues. Difficulties when working with volatile liquids have led to a long-standing debate regarding the values of the stopping power and the mean excitation energy $$I$$ of liquid water. The equivalence between the stopping power of liquid water and amorphous ice per unit mass density across all clinically relevant proton energies opens the possibility to obtain a reliable estimation of the $$I$$-value of liquid water. In this work, we employ two complementary theoretical methodologies to assess the proton stopping power of water. The MELF-GOS (Mermin Energy Loss Function - Generalized Oscillator Strengths) approach, based on the perturbative dielectric formalism, serves as an accurate reference for sufficiently high energies, while the novel non-perturbative TDDFT-Penn (time-dependent density functional theory - Penn) method ensures accuracy for energies even below the stopping maximum. These stopping-power values were incorporated into the simulation code SEICS (Simulation of Energetic Ions and Clusters through Solids) to evaluate proton Bragg curves from $$1$$ to $$230$$ MeV. Comparisons with available precise depth-dose measurements provide critical insights that help establish the consistent value $$I = 79.4$$ eV for liquid water, providing robust physical grounds for improving range prediction for treatment planning.
El hielo amorfo es agua congelada tan rápido que las moléculas no tienen tiempo de ordenarse en una red cristalina. En esencia, es «agua líquida en estado sólido», y sus propiedades están más cerca del agua que las del hielo común del congelador.