
Un gradiente de acoplamientos en ley de potencias convierte un cristal de tiempo en batería cuántica y sensor
Un péndulo recibe un impulso, pero no vuelve a su posición inicial tras un período, sino tras dos. Así se comporta un cristal de tiempo discreto, una fase de la materia que rompe espontáneamente la simetría de traslación temporal discreta y oscila con un período múltiplo del forzamiento externo.



















