Dos agujeros negros, girando en una danza, se acercan cada vez más rápido y finalmente se fusionan en uno solo. Esta danza no es silenciosa: sacude el propio espacio y el tiempo, y por el universo se propagan ondas gravitacionales. Para entender qué escuchamos exactamente en estas ondas, se necesita un modelo matemático preciso de la danza. Uno de los modelos más exitosos se llama "cuerpo único efectivo": reemplaza los dos agujeros por una partícula imaginaria que se mueve en el espacio curvo creado por su masa conjunta.
Pero incluso un buen modelo tiene un límite de precisión. Normalmente se construye expandiendo las ecuaciones complejas en una serie de pequeñas velocidades. Cuando los agujeros se aceleran hasta una fracción notable de la velocidad de la luz, esta serie comienza a fallar. En el nuevo trabajo, los físicos tomaron otra serie: la de la "fuerza de gravedad", no la de la velocidad. Esto permitió describir el movimiento rápido con mayor precisión. Completaron una parte clave del modelo: la llamada métrica efectiva, es decir, las reglas por las cuales el espacio se curva alrededor de la partícula imaginaria.
El resultado principal: demostraron que dos formas diferentes de conectar el modelo con la realidad dan una respuesta consistente. Es como si dos topógrafos independientes, midiendo el mismo terreno, obtuvieran el mismo mapa. Ahora el modelo puede predecir con mayor precisión las ondas gravitacionales de fusiones rápidas. Tales fusiones son raras, pero son precisamente las que pueden revelar las condiciones más extremas del universo.
Algún día, los detectores de ondas gravitacionales serán tan sensibles que escucharán tanto las fusiones rápidas como las lentas sin distorsiones. Entonces, el mapa construido en este trabajo ayudará a descifrar cada susurro del universo.
Las ondas gravitacionales de la fusión de agujeros negros se detectaron por primera vez en 2015. La señal duró solo 0,2 segundos, pero en ese tiempo dos agujeros, de 29 y 36 veces la masa del Sol, se fusionaron en uno, y tres masas solares se convirtieron en energía de las ondas.
En la película "Interstellar", los héroes se acercan al agujero negro Gargantúa y el tiempo se ralentiza para ellos. Los modelos precisos de gravedad, como el mejorado en este trabajo, ayudan a calcular tales efectos para objetos reales.