Una esponja regada lentamente con una regadera se empapa por completo. Pero si se le arroja el mismo cubo de agua de una vez, el centro se moja y los bordes quedan casi secos. Así se comporta aproximadamente un material que absorbe energía de forma no lineal: cuanto más intenso es el flujo, más se queda atrapado en el punto de impacto.
En este nuevo trabajo, esa imagen se convierte en un modelo computacional. El medio se divide en una cuadrícula de 250×250 celdas, como un campo dividido en cuadrados de diez centímetros. En el centro hay una fuente de energía que se propaga y se absorbe. Se comparan dos modos: continuo (como un goteo lento) e impulsivo (como un lanzamiento brusco), ambos con la misma dosis total. La absorción se define de cuatro maneras: constante, lineal, saturante y umbral.
Para leyes no lineales, el modo impulsivo reduce la energía en el anillo alrededor del centro: en el núcleo mismo la absorción aumenta ligeramente, pero en los alrededores disminuye. Esta es la explicación del efecto protector de la terapia FLASH: el tumor en el centro recibe su dosis, y el tejido sano alrededor, menos. El efecto depende del umbral de absorción: con un umbral bajo, un pulso demasiado intenso puede causar daño; con un umbral alto, la ganancia alcanza una meseta. La esponja que absorbe de manera diferente sugiere cómo ajustar la intensidad del pulso para cada tejido.
En el modelo se utilizó una cuadrícula de 250×250 píxeles, como si un campo de batalla del tamaño de un campo de fútbol se dividiera en celdas de 10 centímetros y en cada celda se registrara cuánta energía llegaba.