En el cristal EuMnSb2, los átomos de manganeso y europio se comportan como pequeños imanes. Antes no estaba claro cómo se orientaban los imanes de europio en reposo ni qué pasaba al encender un campo externo. Las mediciones habituales con neutrones no daban una respuesta exacta: el europio absorbe fuertemente los neutrones y la señal se pierde.
Para sortear este problema, los físicos usaron un método que compara la dispersión de neutrones con diferentes direcciones de espín. Así la absorción no estorba y la imagen se vuelve nítida. El mismo cristal se iluminó con rayos X en campos magnéticos intensos, de hasta 30 teslas. Es como si sacudiéramos un «sándwich» magnético y siguiéramos cada capa por separado.
En campo nulo, los imanes de manganeso están alineados a lo largo de un eje, y los de europio se desvían de él 35 y 15 grados en planos distintos. Con un campo débil, el europio se reorienta bruscamente y luego se satura gradualmente. El manganeso, en cambio, permanece como un fondo inmóvil. Esto simplifica los cálculos y ayuda a entender cómo se relaciona el orden magnético con las propiedades electrónicas inusuales del cristal.
El europio natural absorbe neutrones tan fuertemente (sección eficaz de 4530 barns a una longitud de onda de 1.8 Å) que la difracción de neutrones convencional requiere correcciones complejas. La polarimetría neutrónica esférica evita este problema al medir solo relaciones de intensidades.