Los astrónomos detectan planetas lejanos por el temblor de sus estrellas: un compañero invisible tira de la estrella hacia nosotros y luego nos aleja, y su luz cambia ligeramente de color. Pero ese temblor solo cuenta la mitad de la verdad. Si la órbita del planeta está inclinada respecto a la línea de visión, solo se balancea una parte de su peso, y en el telescopio no se ve la masa real, sino su sombra.
Un intérprete se distrae con cada susurro en la sala, y una hora de reunión se convierte en dos. Aquí ocurre igual: para conocer la masa real, hay que saber el ángulo de inclinación de la órbita, y casi nunca se ve. Para un planeta solitario, esto es un callejón sin salida. Pero si hay varios planetas y están muy juntos, entra en juego el pesador: pesas demasiado pesadas volcarán el platillo. Una inclinación demasiado pequeña implicaría masas demasiado grandes, y el sistema se desmoronaría en el transcurso de su vida.
El nuevo trabajo pone en la balanza no a un solo planeta, sino a toda la familia. Para cada configuración, el clasificador automático spock evalúa si el sistema se mantendrá, y la inferencia bayesiana recorre las posibles inclinaciones, dando preferencia a aquellas en las que la danza no se deshace. En cinco sistemas conocidos, este truco funcionó: los límites superiores de masa se redujeron entre un 20 y un 45%. En la estrella de Barnard, todos los planetas resultaron ser más ligeros que 0,6 masas terrestres; no son gigantes, sino migajas rocosas. Y los tres globos de gas alrededor de HD 184010 se sitúan entre Saturno y Júpiter.
El método no requiere telescopios nuevos, solo datos antiguos y un poco de paciencia. Será útil para los miles de planetas no transitantes que aparecerán con la cuarta entrega de Gaia. Pero incluso hoy ya repara el principal defecto del método de velocidades radiales: ahora, por el temblor de la estrella, se puede saber no solo el límite inferior del peso, sino también que el platillo de la balanza no está volcado.
Si la inclinación orbital fuera muy pequeña, algunos 'planetas' resultarían ser enanas marrones, objetos por encima del límite de quema de deuterio. Por ejemplo, en la estrella HD 215152 la astrometría de Gaia excluye inclinaciones menores de 0,2 grados, lo que corresponde a masas superiores a varios Júpiteres.