Las estrellas de un cúmulo son como una gran familia: nacieron juntas de la misma nube y se mantienen unidas toda la vida. Los astrónomos han estudiado el cúmulo Berkeley 36 y han leído su historia como quien lee un libro.
Primero determinaron su edad: 6,8 mil millones de años. Es más viejo que nuestro Sol, que tiene 4,6 mil millones. Luego analizaron la composición química de sus estrellas. Cuanto más cerca del centro galáctico nace una estrella, más elementos pesados contiene, como un suelo rico en nutrientes. Según esa composición, dedujeron que Berkeley 36 nació a 6,7 kiloparsecs del centro. Ahora se encuentra a 11,4 kiloparsecs. Es decir, el cúmulo se ha desplazado hacia afuera unos 5 kiloparsecs. Es como una familia que se muda del bullicioso centro a un tranquilo suburbio.
Antes no se sabía si los cúmulos viejos podían alejarse tanto. Ahora Berkeley 36 demuestra que incluso una órbita tranquila no impide un gran viaje. Esto ayuda a los científicos a trazar con más precisión el mapa de cómo la Galaxia mezcla sus estrellas.
El cúmulo Berkeley 36 es más antiguo que el Sol: tiene 6,8 mil millones de años, mientras que nuestra estrella tiene solo 4,6 mil millones. Durante su vida, ha completado unas 20 órbitas alrededor del centro de la Galaxia, si se considera un período orbital de 345 millones de años.
La idea de la migración de cúmulos estelares a través del disco galáctico resuena con la trama de la novela 'Fundación' de Isaac Asimov, donde el planeta Trántor, capital del Imperio Galáctico, se encuentra en el centro de la Galaxia y sus habitantes han olvidado los mundos exteriores. Berkeley 36, por el contrario, nació en el abarrotado disco interno y ha derivado hacia las afueras, como una estrella viajera que abandona el bullicioso centro en busca de las tranquilas fronteras exteriores.