Un paquete de ondas se parece a un viajero que a veces pierde fuerzas y se dispersa por el camino, a veces mantiene el paso y a veces se concentra. En un canal de 50 metros con agua de 5 metros de profundidad, los científicos observaron cómo se comporta un grupo de olas con forma de campana cuando se cambia su altura pero no su ancho. El paquete gaussiano es una ola con un ascenso y descenso suaves, como una colina en el agua. Su destino depende de cuánto se empuja la ola a sí misma.
En el régimen tranquilo, cuando la amplitud es pequeña, el paquete se dispersa. Las olas de distintas longitudes viajan a distintas velocidades y el grupo pierde su forma, como una multitud en una carrera de larga distancia. La amplitud cae a la mitad y el ancho se cuadruplica. Pero si se ajusta la altura para que coincida con los parámetros de una ola solitaria estable, el paquete avanza sin cambiar, como si fuera un solitón.
Cuando se aumenta más la amplitud, la ola comienza a enfocarse: su cresta crece y su base se estrecha. El pico se mueve más rápido que el grupo, como un corredor que se adelanta. Para N=1.2 y 1.4, este proceso lo describe la ecuación habitual, pero para N=1.6 y 1.8 se necesitan correcciones adicionales, porque la ola se vuelve demasiado empinada y deja de parecerse a una colina suave.
Antes se sabía que el paquete gaussiano no es una solución exacta para una ola estable, pero nadie había mapeado su comportamiento con tanto detalle. Ahora se ve que si la amplitud y el ancho se ajustan a los parámetros del solitón, el paquete puede viajar casi sin cambios. Este conocimiento ayudará a controlar olas extremas en el océano y a ajustar pulsos en fibras ópticas. El viajero, resulta, no solo sabe cansarse, sino también mantener la forma y, a veces, concentrarse.
El canal de olas de 5 metros de profundidad asegura la condición de aguas profundas para olas con número de onda k=2.4 m⁻¹, ya que kh≥12. Las amplitudes de las olas en los experimentos variaron de 1.2 cm a 10 cm, comparable a la altura de una caja de cerillas.