
La relación de dispersión describe cómo la energía o la frecuencia de una onda depende de su longitud de onda o momento.La relación de dispersión es una relación matemática que conecta la frecuencia (o energía) de una onda con su longitud de onda (o momento). Es una propiedad fundamental de cualquier medio, que describe cómo ondas de diferentes longitudes de onda viajan a velocidades distintas. Esta relación determina si una onda es dispersiva (que se extiende con el tiempo) o no dispersiva (que mantiene su forma), y es crucial para entender fenómenos que van desde las olas del océano hasta las partículas cuánticas.
El concepto surgió en el siglo XIX con el estudio de la luz y las olas de agua. William Rowan Hamilton y otros desarrollaron el marco matemático, pero fue Lord Rayleigh quien lo aplicó sistemáticamente a la propagación de ondas en la década de 1870. En mecánica cuántica, Louis de Broglie y Erwin Schrödinger utilizaron posteriormente las relaciones de dispersión para describir las ondas de materia.
Para una onda con frecuencia angular ω y número de onda k, la relación de dispersión se escribe a menudo como ω(k). La velocidad de fase (v_p = ω/k) indica la rapidez con la que se mueve una cresta individual, mientras que la velocidad de grupo (v_g = dω/dk) indica la rapidez con la que viaja la energía total de un paquete de ondas. Cuando v_p depende de k, el medio es dispersivo, lo que provoca que los diferentes componentes de frecuencia se separen, como se observa cuando la luz blanca atraviesa un prisma.
Las relaciones de dispersión se utilizan en fibra óptica para gestionar el ensanchamiento de los pulsos, en sismología para inferir la estructura interna de la Tierra, y en física de la materia condensada para calcular la estructura de bandas electrónicas de los materiales.
En el vacío, la luz tiene una relación de dispersión perfectamente lineal (ω = ck), lo que significa que todas las frecuencias viajan a la misma velocidad, por eso un pulso de luz no se dispersa en el espacio vacío.





