
El principio funciona siempre que hay fermiones: en los átomos, los metales, las estrellas enanas blancas. En el átomo, los electrones ocupan orbitales secuencialmente, lo que determina la tabla periódica. En los metales, gracias al principio de Pauli, los electrones se distribuyen por energías, creando una presión de gas degenerado que se opone a la compresión de las enanas blancas.